Pablo: ¿Qué lees, Gloria?
Gloria: Una novela de Vargas Llosa.
Pablo: Es un escritor peruano, ¿verdad? Me gustan sus novelas.
Gloria: Me encanta su estilo moderno.
Pablo: Mira, es mediodía, hora de almorzar. ¿Por qué no recoges tus cosas y las metes en tu mochila? Vamos a comer algo. Tengo mucha hambre.
Gloria: Yo también un poco, pero antes quiero beber algo. Tengo mucha sed.
Pablo: Por casualidad, tengo una botella de agua. ¿La quieres coger?
Gloria: Sí, gracias, Pablo.
Pablo: De nada.
Gloria: Pero, ¿dónde vamos a almorzar? ¿En la cafetería del campus?
Pablo: No, allí, no. Cerca de aquí hay un pequeño restaurante. ¿Vamos allá?
Gloria: Vamos.
Beatriz acaba de tener una fiesta con sus amigos. Después de despedirse de los invitados, regresa a la sala y la encuentra muy sucia y desarreglada. No le gustan la suciedad ni el desorden. Entonces se pone a trabajar.
Primero retira los platos, los vasos y las copas y los lleva a la cocina para lavarlos un poco más tarde. Luego recoge los libros, los periódicos y las revistas para ponerlos después en la estantería. Toma un trapo mojado y friega con él las mesas y las sillas. Cuando termina, coge una escoba y comienza a barrer. Por último, saca una fregona y la pasa por todo el suelo.
Al verlo todo limpio y arreglado, dice: "¡Qué contenta me siento! Ahora puedo descansar."
Se sienta en el sofá. Saca una revista de la estantería y se pone a leer. Pero justo en este momento alguien llama a la puerta. Beatriz tiene que levantarse para ir a ver quién es.